martes, 22 de diciembre de 2015

El maestro de Araguás y un repatán de Embún

Hace muchos años hubo un secretario en Araguás del Solano llamado Juan Castro Escobar.

Juan Castro nació en Casa Terrén de Araguás un lejano 6 de mayo de 1857 y de pequeño fue pastor.  Le gustaba hacer peducos con la lana de las ovejas que quedaba enganchada en las aliagas y, por alguna razón desconocida, con 29 años decidió estudiar para maestro "privadamente" (lo que ahora llamamos "a distancia").


Oroel, testigo de todas las historias ocurridas en este Solano

Tres años más tarde, en 1889, aprobó la carrera y comenzó a trabajar, como maestro y como secretario de Araguás, que por aquel entonces incluía Lastiesas Altas, Lastiesas Bajas y Fraginal.  Y por aquel Ayuntamiento solía acudir un niño de unos 12 años llamado Manuel Lacasta Laplaza, que era de Embún pero estaba de repatán en una casa de Lastiesas.


Dintel de Casa Cavero en Araguás del Solano.
Símbolos cristianos y paganos para protegerse del maligno

El amo de aquella casa lo mandaba siempre a hacer papeles a la tardada, para lo cual el pequeño Manuel tenía que cruzar andando toda la Pardina Sasal, lo que le llevaría más de una hora.  El camino de vuelta a Lastiesas lo tenía que hacer de noche, y ésto enojaba mucho al secretario.  A Juan Castro aquel niño se le quedó grabado, ya que no le gustaba nada que lo obligaran a andar solo a esas horas por el monte.


 Lastiesas Bajas

Muchos años después, con una Guerra Civil y miles de historias buenas y malas de por medio, aquel pequeño repatán había medrado.  A mediados del s.XX Manuel Lacasta regentaba una aserradora en Ayerbe, se había casado y tenía varios hijos.  

En cierta ocasión, acudió a una reunión la familia del novio de una de sus hijas.  En aquella época las familias eran largas, por lo que era fácil que vivieran dispersas por muchos pueblos.  Bajó a Ayerbe incluso el abuelo del novio, un hombre mayor llamado Juan, que resultó haber sido en su día el secretario de Araguás del Solano y que seguía viviendo en su pueblo. 

Al llegar Juan Castro reconoció, bajo aquella fachada de adulto, futuro suegro de su nieto y dueño de una aserradora; al pequeño repatán que cruzaba los montes por la noche para hacer papeles en el Ayuntamiento.

Supongo que hablarían largo y tendido de los cientos de historias vividas en tantos años y de las bonitas casualidades de la vida, que tuve yo la suerte de conocer al recoger para mi hija las historias de sus antepasados.

martes, 24 de noviembre de 2015

Pardina de Lanzaco

Cuando hablamos de pardinas no siempre nos referimos a enclaves habitados (al menos en los últimos siglos).  Muchas veces la única infraestructura que existía era algún corral para alojar el ganado o refugiarse los pastores que pasaban.

Pero el paso del tiempo todo lo borra y muchos ya no saben si tal o cual pardina estuvo habitada.  Eso me sucedía con Lanzaco.  Pese a los mapas (que muchas veces son erróneos), no veía ni rastro de la casa y en algún libro leí que eran "corralizas dispersas en torno a Ena".  ¿qué quería decir eso?.  ¿Lanzaco fue entonces una pardina como Legriso o Búbal, que solo disponía de corrales?


 Ena, en su solanera
  
Hace poco tuve la suerte de pasar una tarde en agradable conversación con Robustiano Lafuente y su mujer.  Robustiano nació en Lanzaco hace 88 años, y aún me supo dar ricos y variados detalles de aquella pardina mientras guisaba en el fuego un jabalí (o al menos un buen trozo de él).  

Sus abuelos llegaron a Lanzaco únicamente con un burro y una vaca, con los que de alguna extraña manera, lograrían hacer una junta para labrar.  Ahí nacieron 6 hijos, que iban al colegio a Triste, a una hora y media de distancia.  Hubo penurias pero también alegrías, que compartían con los Lasaosa, los pardineros de la contigua Ordaniso, con los que se llevaban como hermanos.
  
Pardina de Legriso.  Al fondo San Juan de la Peña


Los años pasaron y la situación de la familia mejoró bastante.  Con trabajo, eso sí.  El padre de Robustiano era ahora el cabeza de familia e incluso trataron la compra de la pardina con el propietario, un cura de Ena hermano del dueño de la Pardina Camparés.  Corría el año 1927 y Robustiano era un recién nacido.

Ese año el padre de Robustiano bajó, como era costumbre, a las Ferias de Ayerbe.  Una hora y media andando hasta coger el tren en La Peña y de ahí hasta Ayerbe, donde solía estar un par de días.  Cuentan en Ayerbe que esos días los porches de las dos plazas estaban llenos de gente durmiendo, además de los que se repartían entre casas de conocidos y hostales.

Corrales en la Pardina de Búbal, escondidos entre el ocre del boj y el gris de los artos



Aquella mañana, mientras el padre estaba en las ferias y la madre en la masadera amasando el pan, comenzó el incendio.  Dos criados que estaban preparando un campo cercano vieron el humo y volvieron corriendo, pero ya no pudieron salvar la casa.  El fuego se la comió entera.  

Aún así, los Lafuente seguían con idea de comprar la pardina.  Se fueron a vivir a Ena y todos los días bajaban a Lanzaco a seguir con los animales y los campos, o incluso alguna noche se quedaban a dormir en el corral.


 Saliendo de Ena camino de Ordaniso y Lanzaco


Pero estamos ya en 1928 y el organismo que años más tarde sería la Confederación Hidrográfica del Ebro está haciendo grandes compras en esta zona.  Se pretende reforestar la zona y reducir así la erosión de los montes, que provoca grandes arrastres de sedimentos hacia el joven pantano de La Peña (para más detalles sobre la compra, consultad el infalible remedio para los esmemoriáus)

La dueña de Ordaniso vende y el de Lanzaco también; por lo que todos los pardineros se verán obligados a marchar.  Aún aguantarán un par de años tras la venta, pero la plantación de los pinos complica enormemente el pastoreo de los animales, y las multas no son pequeñas.


Preciosa Pardina de Ordaniso


Muchos años antes del desmantelamiento generalizado de nuestra sociedad rural tradicional, esta zona sufrió ya un revés irreversible.  En Ordaniso aún humearía la chimenea muchos años, por la llegada de los De Mingo, los guardas, pero la brecha estaba abierta.

El boca a boca de que existía un mundo exterior donde había infraestructuras, servicios y la idea de tener mejores condiciones de vida con un horario limitado provocó una sangría humana imparable.  Hoy en día los parajes y el ambiente continúan siendo impresionantes pero todo lo demás ha cambiado.  

Como dice la canción, no se puede vivir aquí, "si no yes butre, o rabosa u chabalín"

sábado, 31 de octubre de 2015

El cementerio de Paternoy

Siempre he dicho que caminar por entre las casas espaldadas de un despoblado infunde respeto.  Hay algo en el ambiente que casi te hace hablar en voz baja, como si no quisieras molestar.  No digo nada ya cuando estás un rato en el cementerio de un despoblado.

Contemplaron como su familia tuvo que marchar, agobiada por un pueblo que veía como el mundo cambiaba mientras su lugar carecía de las infraestructuras más mínimas.  Ni luz, ni agua ni una mísera pista para acceder.  Curiosamente, las comunicaciones llegaron en cuanto ese lugar (como tantos otros) se despobló.  Una vez vaciado el valle las nuevas pistas permitían entrar a los camiones que sacaban madera.

Lo digo para el que aún piense que las cosas suceden por casualidad.  
 

Y aquí quedaron, Labarta, Giménez, Acín, Laín....vigilados por los mismos caxicos y montes que les vieron nacer.  Seguro que esta noche de ánimas, mientras los nietos corren riendo nerviosos a su alrededor, alguien dirige sus pensamientos hacia este recoleto lugar, recordando alguna de las alegrías y cuitas que jalonaron su vida.

Como dice la última línea de "La lluvia amarilla":  La noche queda para quien es.





Post-data:  Hoy, fiesta de San Antón y mientras repasaba unos papeles sobre Paternoy, me he dado cuenta que este fin de semana eran fiestas en el pueblo.  Que curioso....  
Para cerrar la entrada os dejo la letra de una canción del gran José Antonio Labordeta, que parece hecha para un pequeño escrito como éste:

Al aire van los recuerdos
y a los ríos las nostalgias

A los barrancos hirientes

van las piedras de tus casas.


¿Quien te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada ?

En los muros crece hiedra
y en las plazas no hay solanas,
contra la lluvia y el viento
se golpean las ventanas.

¿Quien te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?

Sólo quedan cementerios
con las tumbas amorradas,
a una Tierra, que los muertos
siguen teniendo por suya.

¿Quién te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?

lunes, 26 de octubre de 2015

Longás. Las historias de la Historia.

Los objetos e ideas que nos rodean en nuestro día a día, por cotidianos, tienden a hacernos pensar que siempre han estado ahí.  Pero el mundo tal y como lo conocemos hoy en día, en su gran mayoría, tiene su origen en muchos de los cambios que se produjeron en el s.XIX.

Actualmente cada palmo de tierra está incluido en algún término municipal y, de hecho, no podemos imaginar que fuese de otra forma.  Pero no siempre fue así.  Podríamos entonces pensar, en buena lógica, que ésto tendría sentido desde el momento en que se formasen los "términos municipales", pero no antes.

Pongamos por ejemplo lo que Madoz nos cuenta del término de Osia: confina por el norte con Legriso y Segaral, Este con Lacarrosa y Bataraguá, Sur con Búbal y Altasobre y Oeste con Búbal.  Pero, ¿de qué habla? ¿por qué no menciona ningún pueblo? ¿habla simplemente de montes?.

Pardina de Altasobre

Lo que había ocurrido era que la Desamortización de Mendizábal había liberado vastísimas extensiones, que habían estado bajo la jurisdicción de diversos estamentos religiosos y que, de repente, se encontraban "en tierra de nadie".

De hecho, la formación de los términos municipales, a mediados del s.XIX, estuvo llena de vicisitudes, como la curiosa historia por la cual las pardinas de Montañano, Nofuentes y Sierra Alta se segregaron de Longás y se agregaron a Salinas de Jaca.

Longás.  Casa Mayayo

En aquel momento figuraban como Alcalde de Longás, Sebastián Berges; Teniente, Marco Solana; Regidor 1º, Marco Pérez y Regidor 2º, Manuel Campos.  En una carta de dicho Ayuntamiento a la Excma. Diputación de Zaragoza, fechada el 19 de enero de 1845, el edil se queja de que por su “posición topográfica”, es el más estéril, miserable y pobre de todos los pueblos del Partido de Sos.

A pesar de ello (continúa el escrito), había visto incrementado el pago de contribución desde los 6.500 rs vn (reales de vellón) del año 1843 a los 10.645 rs 26 m de vellón del año 1844.  El motivo de este incremento era la agregación a dicho término de “los despoblados o pardinas de Sangorrín, Lucientes, San Esteban, Salafuentes, Montañano, Nofuentes y Sierra Alta”; que hasta entonces se consideraban por separado (habéis acertado, la Pardina Lucientes es heredera del antiguo lugar de Lucientes, del cual procede el segundo apellido de Goya)

Vista de Longás y varias de sus pardinas
El problema surgía porque Longás había efectuado esos pagos a la Diputación pero, a su vez, los dueños de Montañano, Nofuentes y Sierra Alta se negaban a pagar la contribución en Longás.

Los dueños, Cándido Navarro, de Huesca y Miguel Navarro, de Casa Cocorro de Ansó, en una carta dirigida al Partido de Sos alegan que ellos pagan la contribución en Huesca porque dichas pardinas siempre habían "dependido" de Huesca.  Fueron antiguamente de San Juan de la Peña y ambos las habían comprado a través de la Oficina de Amortización de Huesca.

 Casa de Nofuentes, ya espaldada, con la Collada de San Esteban al fondo

Longás no lo tiene tan claro y, a su vez, explica que los nuevos dueños prefieren pagar en la provincia de Huesca “bien por creerlo más prudente, o bien porque la cuota que en aquella les correspondía era menor” (no sabría por cual de las dos opciones inclinarme)  

Finalmente, la Diputación Provincial de Zaragoza acepta la alegación de los Navarro, por lo que pide a la de Huesca la “traslación de caudales”.  Si bien no los 2.046 rs 14 m de vellón que había pagado Longás por dichas pardinas, al menos, los 1.740 rs 18 m de vellón que los Navarro habían satisfecho en Huesca (como vemos, sí era menor la cuota).

Se pueden aducir razones topográficas, hidrográficas o de cualquier otra índole para dar la razón a los Navarro, pero realmente fue de esta manera tan peregrina como Nofuentes, Montañano y Sierra Alta dejaron de ser atribuidas a Longás para pasar a Salinas de Jaca.

Son pequeñas historias de nuestra Historia.

martes, 8 de septiembre de 2015

Un paseo por el castañar

Un nuevo verano de vacaciones por la Sierra de Gata, que aprovecho para dar paseos por los bosques cercanos.  Pocos lugares tienen este paisaje a 20 minutos andando desde la puerta de casa.

  Numerosos carros subían por esta calzada incluso entrado el s.XX

Para internarnos en esta maravilla subimos por la antigua calzada romana, que tanto sabe de viajeros y emigrantes.  Enfrente vemos las Torres de Hernán Centeno, y apostado debajo, el poblado de La Pastora, con sus viviendas aisladas en mitad de la ladera.

 Viviendas y tenas (llamadas en el Prepirineo "tiñas") del poblado de cabreros "La pastora"

Al poco de entrar en el castañar asoman "los abuelos", dos preciosos castaños ante los que incluso la calzada romana se aparta, lo que siempre me hizo preguntar ¿qué fue antes? ¿la calzada o los castaños?.

  "Los abuelos"

La ladera de este bosque se encuentra debajo del collado que comunica con Salamanca, conocido como Puerto de Santa Clara.  Ello hace que los vientos rueden ladera abajo hacia el fondo del valle, barriendo las noches y madrugadas de San Martín de Trevejo con un viento frío.

  Aspecto típico de castañares y rebollares

Por cierto, que comúnmente denominamos "monte bajo" a las zonas pobladas por matorral.  Pero, a nivel forestal, "monte bajo" son este tipo de bosques, compuestos por especies que rebrotan de cepa; frente a "monte alto" que sería el típico bosque en el que los árboles crecen de semilla.

  Incluso en días soleados, la cobertura del dosel es total

La tranquilidad del paseo en soledad, escuchando el entrechocar de los troncos, siempre me "realinea".  Totalmente recomendable.

 La bruma lame el cordal de Las Torres

viernes, 26 de junio de 2015

La cara sur de la Sierra de Santo Domingo

Quería mostraros algunas fotos de los parajes que podemos encontrar si nos acercamos a conocer la cara sur del recién estrenadito Paisaje Protegido de Santo Domingo (no sé exactamente hasta donde abarca, así que seguro que algunas fotos que os muestro están fuera de la delimitación).  Para el que lo dudase; Luesia, Biel y sus alrededores merecen una visita.

Sibirana, en término de Uncastillo

Sibirana sorprende a cualquiera que no lo conozca.  Perdidos en un camino entre Luesia y Uncastillo encontramos los restos de un poblado que, todavía en el s.XVIII, figuraba como habitado.  Os aseguro que las torres que coronan el emplazamiento parecen irreales.  El conjunto lo completa la derruida ermita románica de Santa Quiteria.


  Ermita de Santa Quiteria


Al acercanos a la parte alta de los términos va apareciendo la bonita Sierra de Santo Domingo, con sus impresionantes tablados (lo que aquí llamamos rallas).  Por cierto y hablando de terminología, en la zona también son muy habituales las lezas, que es lo que en Huesca denominan leneras, es decir, esas zonas tan típicas del Prepirineo en las que aparece la roca descarnada.

  Sierra de Santo Domingo

Las excursiones en BTT tienen aquí todas las opciones que seáis capaces de imaginar o realizar.  El otro día viendo "Chino chano" salía esta zona, y los acompañaba una empresa local que ofrecía ayuda integral para el que quiera exprimir más la visita.  Os dejo el enlace por si estáis interesados:  Rutas prepirineo.  Para los competidores tenéis "Rompepiernas" en carretera y "La Dolorosa" en BTT.

  Buitre leonado

Y si os ha gustado el románico de Santa Quiteria, tenemos la opción de contemplar arte prerrománico en el Corral del Calvo.  Remontando el Arba de Luesia pasamos por este curioso emplazamiento desde el que se explotaban los recursos locales, que no está claro si pudo ser una pequeña aldea o un pequeño monasterio.  Para saber más podéis consultar en Patrimonio Cultural de Aragón.

  Polluelos ya creciditos de avión roquero

Os aseguro que, para mi, merece la pena acercarse a caminar entre las ruinas de un edificio visigótico y contemplar las vistas.

 
  Corral del Calvo

En el mismo trayecto al Corral del Calvo tenemos el archiconocido Pozo Pígalo, por si alguien se acalora con las visitas culturales.  Otro paraje a conocer, disfrutar y conservar.

 Pozo Pígalo

Por cierto, que en el tema ornitológico también estuve de suerte.  Una de las veces que levanté la vista, pensando que era un buitre, de repente veo....   Un momento, cola romboidal, bigotes.......
  Quebrantahuesos

Dio tantas vueltas que tuve la oportunidad de enfocar y soltar un par de fotos acertadas.  Contemplar el vuelo de un quebrantahuesos es otra de las cosas que, por cercanas, creo que no sabemos valorar suficientemente.

  Quebrantahuesos

Y por supuesto, en una de nuestras visitas a la Sierra de Santo Domingo, no nos puede faltar subir al pico homónimo.  Las vistas son tremendas.  Es la altura máxima de esta sierra y lo habitual es subir desde Longás, aunque también he visto por ahí rutas desde Villalangua.  Hay muchos blogs en los que encontraréis horarios, desniveles... Y las precauciones las de siempre en la sierra.  Ojo con el calor en verano, con el frío en invierno.....  Y se me olvidaba, para los competidores: "No hay pitera".   :-)
  Ermita de Santo Domingo, en la cumbre del pico

Solo añadir un comentario:  "Descubrimos" una zona que, por su aislamiento, ha sabido mantener unos paisajes más "puros"; así que la premiamos con el título Paisaje protegido.

Desearía que el dinero que provenga de esta figura de protección sea usado con sentido común.  Es decir, que revierta en la mejora de las condiciones de vida de los vecinos, pero no se destine a infraestructuras que vayan precisamente en sentido contrario del motivo por el cual se ha convertido en "paisaje protegido".
  Rallas o tablados

No sé si suena enrevesado, pero creo que he sido suficientemente explícito.  Y ya puestos, reivindico que se mejore el estado del asfalto en el acceso a Longás desde Santa Bárbara (y se asfalte el tramo oscense).

  Arnales o colmenares tradicionales

Ya hablé algo de lo que os podéis encontrar al visitar la Sierra de Santo Domingo por su cara norte, así que esta vez os quería mostrar cuatro datos de la cara sur.  Al menos, para la inmensa mayoría del público, es una zona desconocida; así que espero haberos dado alguna idea. 
  Yegua y potrillo casi recién nacido

Como siempre, las infinitas rutas, balizadas o no, las dejo a vuestra elección.  Salud y nos vemos en el camino!


  Biel

domingo, 7 de junio de 2015

Pardina de Uruén

Otra de esos lugares que visito mezclando la naturaleza con vicios como la genealogía.  En este caso estaba enfrascado en el árbol genealógico que le sigo preparando a mi hija (aunque me parece que tiene ya más datos de los que le va a apetecer leerse), en una rama de Sarsamarcuello, apellidada Uruén.  


Fachada de la vivienda pardinera

Esta vez tengo suerte y a nadie en 500 años le ha dado por quemar el Libro de Bautismos (que en esta zona es mucho decir), así que tirando del hilo llego al final del libro, a un señor llamado Demetrio Uruén, nacido en Sarsamarcuello un frío (supongo) 29 de enero de 1575, hijo de Miguel Uruén, que nacería en torno a 1545.

Ya puestos pruebo a consultar el libro de Fogajes (del que ya hablé en Escagüés) y vuelvo a tener suerte, ya que de los 26 fuegos que componían Sarsamarcuello en 1495 (llamado entonces Sarassa), uno se llamaba Johan Duruen (por las fechas sería su bisabuelo).

Duruén (es decir, "de Uruén") nos indica que venía de ahí, de Uruén.  Así que ahí me fui, a conocer el lugar del que tan pronto habían salido estos antepasados.

Vistas inabarcables desde la puerta

Este antiguo pueblo, situado entre Anzánigo y Bernués y conocido como Oruén o Uruén acabó despoblado y con los años convertido en una pardina (propiedad en el s.XIX del diputado Miguel Gastón) y presidida por un bonito edificio pardinero, que se mantuvo habitado hasta alrededor de 1958.  

Y como siempre, hay que mirar estos lugares en perspectiva.  Porque lo que ahora nos parece un recóndito paraje, entonces estaba al pie del camino que constituía el principal paso hacia Jaca y Francia desde Zaragoza.  Cuando llegas a este lugar, te recibe un enorme caserón en ruinas que impresiona.  Otro de esos edificios que apena ver espaldados.


Omnipresente Oroel

Aurelio Viñas comenta que en este lugar se podrían encontrar los restos del Obispo García, hermano de Sancho Ramírez.  El 17 de julio de 1086 volvían juntos desde Zaragoza y llegados a Ayerbe se separaron.  El rey fue hacia Sobrarbe y el Obispo García (el primer obispo que ejerció tras el traslado de la sede episcopal de San Adrián de Sasabe a Jaca) hacia su palacio episcopal jacetano.  El caso es que nunca llegó porque murió en los alrededores de Anzánigo, aunque nunca se encontró su tumba.  Una curiosa tumba que se encontró en Uruén hace a Aurelio Viñas sospechar que podría tratarse de este obispo. 

Aunque tal vez no sea más que otro de esos secretos que estas montañas nunca nos contarán....  

viernes, 8 de mayo de 2015

Le daré verde a los pinos..

...y amarillo a la Genista...

La verdad es que no me gusta Serrat, pero la letra de esta canción me encanta.  
Estos días podemos aprovechar y ver en flor los inmensos aliagares que pueblan nuestro prepirineo.  Es una planta muy nuestra, tan unida a nuestro imaginario desde siempre que se ha usado para los más diversos usos.  Desde somarrar los pelos de los cerdos en las matazías, hasta alimentación de conejos (dicen que la dejaban pelada).  Y desde luego, para encender una hoguera, todos saben que no hay mejor combustible que las aliagas secas.

Y es tan nuestra porque es una planta pionera, que invade rápidamente los campos abandonados.  Tal vez porque es una planta pirófita, es decir, que aprovecha el fuego para expandirse.  Y todos sabemos el intenso que uso que durante siglos se dio al fuego como método para poner en cultivo el monte.

Genista scorpius, la aliaga


Ha sido tan intenso que de hecho, nuestro monte mediterráneo no puede ser entendido  sin él, como ya hablé en una ocasión.

En cualquier caso, estos días podemos observar estas flores amariposadas (de ahí que se les denomine "papilionáceas"), que alegran las laderas y nuestra vista al caminar.

viernes, 1 de mayo de 2015

La filandera de Riglos

La zona del pantano de la Peña guarda montones de lugares desconocidos.  Realmente es un paraje donde disfrutar de la soledad y la tranquilidad; aunque como en cualquier lugar de montaña, un día de buena tormenta cambia rápidamente el paisaje de plácido a... "pies para qué os quiero".


Inmejorables paisajes

Hay que pensar hasta hace pocos años, lo indefensos que se sentirían los habitantes de estos lugares ante una buena tronada.  Las docenas de "rituales" para protegerse de rayos (y pedrisco) dan buena cuenta de aquella situación de indefensión.  Y si a ello sumamos el desconocimiento, podemos entender que tantos y tantos fenómenos se achacasen a seres de otro mundo, como las mencionadas lamias en Bértiz, u otros seres que se repiten a menudo como moras, filanderas y un largo etcétera.

Es de entender que, hace no mucho, estos fenómenos dejasen intrigados a más de uno

La filandera de Riglos fue una silvana (una mujer gigante del bosque) que vivía sola en la Foz de Escalete.  Arrancó dos pedazos de montaña y los plantó ahí, dando lugar a los Mallos de Riglos.  Como todas las filanderas, pasaba el día hilando, usando el Gállego para mojar sus dedos y el Puro para hilvanar cáñamo.  A ver si tenéis suerte y la veis, porque solo las almas puras, en las noches de San Juan, tendrán la suerte de verla peinando sus largos cabellos en el Gállego.

La foz de Escalete se ve bien desde la Peña, y desde luego, en días de tronada, no apetece mucho meterse en ese gran tajo que alguien hizo a la montaña. 

 Al fondo la foz de Escalete.  Ahí vive la filandera


sábado, 4 de abril de 2015

El Señorío de Bertiz

Planeando una excursión familiar encontré un lugar en el que, creo, podemos disfrutar todos.  Un rincón inesperado que descubrí hace un tiempo en el valle navarro de Baztán.

Los viajes con pequeños sirven para conocer lo que en potencia puede ofrecernos un territorio, más que para exprimirlo al máximo; así que os expongo lo que vi, por si os puede aportar alguna idea.

Jardín botánico de Bertiz

El Señorío de Bertiz fue una finca privada desde antes del s.XIV hasta 1949, cuando su último propietario lo cedió a la Diputación Foral de Navarra.  Hoy en día es un Parque Natural, en el que tenemos la parte lúdica de niños/mayores, que incluye un impresionante y antiguo Jardín Botánico; y más de 2.000 Has de bosque atlántico.

Cedro declarado Monumento Natural de Navarra

Para comprender la vegetación que podemos llegar a encontrar hay que entender que el bosque se extiende sobre un sustrato principalmente silíceo (pizarras, esquistos, etc); en un clima con una precipitación de 2.000 litros/año, a los que sumar la importancia de la precipitación horizontal, es decir, las nieblas casi perpetuas de muchas zonas.

Didáctico y bonito lugar para pasar una mañana

Hay más de 1600 Has de hayedo acidófilo, en muchas zonas con una complejidad comparable a la de los bosques denominados "old-growth" (es decir, que llevan muchísimo tiempo sin apenas perturbaciones; ya hablamos de las características de estos bosques aquí).  

Sequoias, cipreses de los pantanos...la lista de árboles monumentales es impresionante

Lógicamente, en la época que la finca fue privada, hubo aprovechamientos, que se reflejan en las hayas trasmochas que encontraremos.  El uso mayoritario era el carboneo, lo que explica la gran cantidad de pequeñas plataformas que hay por el monte, donde se quemaba la madera.  Las pocas especies (escasas también en número de pies) que acompañan a este hayedo son tejos, acebos, avellanos y serbales (Sorbus aria).  

En el sotobosque, las especies son las típicas de los hayedos acidófilos, como arándanos, Ranunculus nemorosus, Dryopteris filix-mas y un largo etcétera.

Helechos epífitos sobre un roble

Y en la parte baja de la Reserva encontramos robledales acidófilos, bien de roble común, bien de roble albar (Quercus petraea).  Estos robledales también fueron muy explotados en su día, destacando los más de 19.000 robles talados para la reconstrucción de San Sebastián en el s.XIX.  Como consecuencia de ello, es posible encontrar robles de gran porte dispersos, aunque lo habitual no son los grandes pies.

Precioso y frondoso roble

A diferencia de las hayas, los robles admiten más compañía, por lo que veremos fresnos, arces, avellanos, abedules y castaños (o incluso Quercus pyrenaica en las solanas más secas); acompañados de rico sotobosque.

Lengua de ciervo (Phyllitis scolopendrium)

Además, toda esta precipitación hace que por todas partes corran numerosos arroyos ("regatas" las llaman aquí) que bajan hacia el río y donde, por si no teníamos suficiente, se extienden las alisedas (Alnus glutinosa), acompañadas de olmo de montaña, fresno de montaña, avellanos, más de 100 especies de musgos y hepáticas, 35 especies distintas de helechos (la mitad de los taxones presentes en Navarra están en Bertiz) o más de 350 especies de hongos ¿alguien da mas?

El río Baztán a su paso por Elizondo

No en vano, es en Bertiz donde el río Baztán cambia su nombre por Bidasoa.  Una vez que visitas estos parajes comprendes la rica mitología de la zona y la creencia local en lamias y otros bonitos seres.

Casas de Elizondo

El hecho de que haya tantas zonas en Navarra y País Vasco con hayedos y que el euskera no tuviese una palabra específica para ello (es decir, que ha adaptado un latinismo), siempre me ha hecho pensar que no sería un árbol habitual aquí (bueno, es una idea mía, si alguien me puede comentar algo más fundado, lo agradeceré).

Casas señoriales en Irurita

No obstante, los robledales debieron cubrir importantísimas extensiones antaño.  Plinio (si no me equivoco, era él) escribía que los pueblos del norte penínsular se alimentaban principalmente de bellotas.  Supongo que depende de la zona, serían robles o serían encinas, pero la base de la alimentación era todo tipo de comidas hechas con bellotas.

Bera de Bidasosa

Las actividades a realizar por la zona, además de visitar Bertiz, pueden ser infinitas.

Para los más tranquilos, la Vía verde del Bidasoa.
Y para los que tengáis más tiempo (y fuerza) para conocer estos preciosos montes, también existe la Ruta de los Contrabandistas.

Ya tenéis otra idea para esta primavera....

Bonitos colores de los pimientos de Ezpeleta, en San Juan de Luz